|
|
May 04
El joven Nasrudín, hablaba con sus amigos en una casa de té sobre la mujer perfecta para casarse:
“Viajé a Bagdad y encontré a una mujer formidable, atenta, inteligente, culta y de una gran personalidad, pero no me casé con ella porque no era perfecta.
Después fui a El Cairo, allí conocí a otra mujer hermosa, sensible, delicada y cariñosa, pero no me casé con ella porque no era perfecta.
Por fin, en Samarcanda encontré a la mujer de mis sueños: ingeniosa, creativa, hermosa, inteligente, sensible, culta y espiritual, pero no me casé con ella porque... ella también buscaba a un hombre perfecto."
March 10 Quien no respeta el medio,
no respeta al ser humano.
Quien no respeta al ser humano,
no respeta el medio.
Estrella
February 23
Cuando, en una relación de pareja, la mujer le da algo al hombre, mostrándole así su amor, el hombre se siente presionado hasta que también él le dé algo a ella. Dado que él también la quiere, le da un poco más de lo que ella le dio. Ahora es ella la que se siente presionada y, dado que también ella lo quiere, le da un poco más. De esta manera, el intercambio bueno se incrementa, aumentando bien su felicidad y reforzándose el vínculo existente. Sin embargo, cuando el hombre sólo le devuelve lo mismo, la presión de la compensación y el intercambio cesa.
¿Y si devuelve menos?
Cuando uno de los cónyuges devuelve menos de lo que toma, pone en peligro la relación. Te daré una imagen: la alternancia entre dar y tomar, y su incremento, son comparable al caminar de una persona. Para seguir avanzando, constantemente tiene que ir perdiendo y recuperando el equilibrio. Si pierde el equilibrio sin compensarlo enseguida, se cae y se queda en el suelo. Lo mismo ocurre en una relación de pareja cuando uno da y el otro se niega a tomar y a compensar el desequilibrio. Ahora bien, si sólo aguantamos el equilibrio, por ejemplo, en una relación de pareja, dando no más de lo que tomamos y, por tanto, evitando intensificar nuestro dar, nos quedamos parados.
Cuando en una relación de pareja uno da menos de lo que toma, también el otro le dará menos. Así, el intercambio entre ellos decrece y, en vez de avanzar, retroceden, disminuyendo también su felicidad y el vínculo existente.
¿Qué ocurre si alguien me causa realmente daño? ¿También en este caso debo buscar la compensación?
La presión para la compensación se siente tanto en lo positivo como en lo negativo . Cuando alguien comete una injusticia conmigo, siento la necesidad de vengarme. Ahora bien, si no le devuelvo la injusticia y prefiero, quizás, perdonarle o no exigirle algo que le haga un daño equivalente, no tomo en serio a aquella persona, por lo que acabará separándose de mí. Si me vengo de una manera adecuada o exijo una compensación, sigo en relación con esa persona. Algunos, en cambio, actúan igual en lo negativo que en lo positivo: le hacen al otro un poco más de daño que el que éste cometió contra ellos. En consecuencia, el otro nuevamente se siente con el derecho de devolverle la injusticia, incrementándose así el intercambio negativo y, con él, también el sufrimiento y la desdicha.
La cuestión sería, por tanto: ¿qué puede hacer una pareja para poner fin al intercambio negativo y reanudar el positivo? Así como en el dar positivo, por precaución, se le da algo más al otro, en el dar negativo se hace al revés: por precaución se devuelve algo menos. De esta manera, el intercambio negativo termina, y el positivo puede volver a empezar.
“Órdenes del Amor”
Bert Hellinger
 January 14 I dream... therefore I exist
by Maria Van Bruggen

January 08
Si vas en busca de la felicidad,
hay algo seguro: que no vas a lograrla.
La felicidad es siempre un derivado,
no la consecuencia directa de una búsqueda.
Osho
(Alegría. La felicidad que surge del interior)

December 30

¿Cómo habla Dios, y a quién? Cuando lo planteé, he aquí la respuesta que obtuve:
Hablo a todo el mundo. Constantemente. La cuestión no es a quién hablo, sino quién me escucha.
Intrigado, le pedí a Dios que me lo explicara mejor. Y esto es lo que dijo:
En primer lugar, vamos a cambiar la palabra hablar por la palabra comunicarse. Es un término mucho mejor; resulta más completo y más apropiado. Cuando tratamos de hablar a otros - tú a Mí, Yo a ti -, inmediatamente nos vemos restringidos por la increíble limitación de las palabras. Por esta razón, no me comunico únicamente con palabras. En realidad, rara vez lo hago. Mi modo usual de comunicarme es por medio del sentimiento. El sentimiento es el lenguaje del alma. Si quieres saber hasta que punto algo es cierto para ti, presta atención a lo que sientes al respecto. A veces los sentimientos son difíciles de descubrir, y con frecuencia aún más difíciles de reconocer. Sin embargo, en tus más profundos sentimientos se oculta tu más alta verdad. El truco está en llegar a dichos sentimientos. Te mostraré cómo. De nuevo. Si tú quieres.
Le dije a Dios que si quería, pero que en ese momento deseaba aún más una respuesta completa y detallada a mi primera pregunta. He aquí lo que Dios me dijo:
También me comunico con el pensamiento. El pensamiento y los sentimientos no son lo mismo, aunque pueden darse al mismo tiempo. Al comunicarme con el pensamiento, a menudo utilizo imágenes. Por ello, los pensamientos resultan más efectivos como herramientas de comunicación que las mismas palabras. Además de los sentimientos y pensamientos, utilizo también el vehículo de la experiencia, que es un magnífico medio de comunicación. Y finalmente, cuando fallan los sentimientos, los pensamientos y la experiencia, utilizo las palabras. En realidad, las palabras resultan el medio de comunicación menos eficaz. Están más sujetas a interpretaciones equivocadas, y muy a menudo a malentendidos. ¿Y eso por qué? Pues debido a lo que son las palabras. Éstas son simplemente expresiones: ruidos que expresan sentimientos, pensamientos y experiencia. Son símbolos. Signos. Insignias. No son la verdad. No son el objeto real. Las palabras le pueden ayudar a uno a entender algo. La experiencia le permite conocerlo. Sin embargo, hay algunas cosas que uno no puede experimentar. Por eso os he dado otras herramientas de conocimiento: son los llamados sentimientos; y también los pensamientos.
La suprema ironía del asunto es que vosotros hayáis dado tanta importancia a la palabra de Dios, y tan poca a la experiencia. En efecto, dais tan poco valor a la experiencia que, cuando vuestra experiencia de Dios difiere de lo que habéis oído sobre Dios, automáticamente desecháis la experiencia y os quedáis con las palabras, cuando debería ser precisamente lo contrario. Vuestra experiencia y vuestros sentimientos sobre algo representan lo que efectiva e intuitivamente sabéis acerca de ello. Las palabras únicamente pueden aspirar a simbolizar lo que sabéis, y a menudo pueden confundir lo que sabéis. Así pues, esas son las herramientas con las que Yo me comunico; aunque no sistemáticamente, pues ni todos los sentimientos, ni todos los pensamientos, ni toda la experiencia ni todas las palabras proceden de Mí.
Muchas palabras han sido pronunciadas por otros en Mi nombre. Muchos pensamientos y muchos sentimientos han sido promovidos por causas que no son resultado directo de Mi creación. Y muchas experiencias se derivan también de dichas causas. La cuestión consiste en discernir. La dificultad estriba en saber la diferencia entre los mensajes de Dios y los que proceden de otras fuentes. Esta distinción resulta sencilla con la aplicación de una regla básica: Vuestro Pensamiento más Elevado, vuestra Palabra más Clara, vuestro Sentimiento más Grandioso, son siempre Míos. Todo lo demás procede de otra fuente. Con ello se facilita la labor de diferenciación, ya que no debería resultar difícil, ni siquiera para el principiante, identificar lo más Elevado, lo más Claro y lo más Grandioso. No obstante, te daré algunas directrices: El Pensamiento más Elevado es siempre aquel que encierra alegría. Las Palabras más Claras son aquellas que encierran verdad. El Sentimiento más Grandioso es el llamado amor. Alegría, Verdad, Amor. Los tres son intercambiables, y cada uno lleva siempre a los otros. No importa en qué orden se encuentren.
Una vez determinado, utilizando estas directrices, que mensajes son Míos y cuáles proceden de otra fuente, lo único que falta es saber si Mis mensajes serán tenidos en cuenta. La mayoría de Mis mensajes no lo son. Algunos, porque parecen demasiado buenos para ser verdad. Otros, porque parece demasiado difícil seguirlos. Muchos, debido simplemente a que se entienden mal. La mayoría, porque no se reciben. Mi mensajero más potente es la experiencia, e incluso a ésta la ignoráis; especialmente a ésta la ignoráis. Vuestro mundo no se hallaría en el estado en que se encuentra si simplemente hubierais escuchado a vuestra experiencia. El resultado de que no escuchéis a vuestra experiencia es que seguís reviviéndola, una y otra vez; puesto que mi propósito no puede verse frustrado, ni mi voluntad ignorada. Tenéis que recibir el mensaje. Antes o después. Sin embargo, no os forzaré. Nunca os coaccionaré; ya que os he dado el libre albedrío - la facultad de hacer lo que queráis -, y nunca jamás os lo quitaré
Extraído del primer capítulo del libro de Neale Donald Walsch: Conversaciones con Dios. November 28

Los individuos
Las existencias de las distintas reencarnaciones, os permiten expandir vuestra conciencia, vuestras ideas, vuestras percepciones y vuestros valores. Rompéis con las restricciones que habéis adoptado, y crecéis espiritualmente en la medida en que aprendéis a liberaros de concepciones y dogmas que os limitan. Sin embargo, vuestro ritmo de aprendizaje depende enteramente de vosotros. Tener conceptos limitados, dogmáticos o rígidos sobre el bien y el mal puede frenaros. Las ideas estrechas sobre la naturaleza de la existencia pueden seguiros a través de varias vidas, si no elegís ser flexibles espiritual y psíquicamente.
Estas ideas rígidas pueden actuar verdaderamente como cadenas, que os forzarían a describir círculos como un cachorro atado a una cuerda. En tales casos, y quizás a lo largo de una serie de existencias, os podríais encontrar batallando contra los conceptos del bien y del mal y metidos en un círculo de confusión, duda y ansiedad.
A vuestros amigos y conocidos les preocuparán los mismos problemas, ya que atraéis a aquellos que tienen vuestras mismas preocupaciones. Por lo tanto, os repito: muchos de vuestros conceptos del bien y del mal están muy distorsionados y ensombrecen la comprensión que tenéis sobre la naturaleza de la realidad. Si dais forma en vuestra mente a una culpa, ésta se volverá real para vosotros, y tendréis que resolverla. Pero muchos de vosotros creáis culpas para las que no existe una causa justificada, y os cargáis a vosotros mismos con esas culpas sin motivo alguno. En vuestra dimensión de actividad parece haber una terrible variedad de males. Permitidme deciros que aquel que odia un mal se limita a crear otro. [...]
Si odiáis a otra persona, ese odio puede ataros a ella durante tantas vidas como vosotros permitáis que el odio os consuma. Vosotros atraéis, en esta existencia y en todas las otras, aquellas cualidades en las que concentráis vuestra atención. Si os preocupáis intensamente por las injusticias que creéis que os han hecho, atraeréis más ese tipo de experiencia; y, si continuáis de esa manera, eso se reflejará en vuestra siguiente existencia, si bien en el período entre vidas hay un «tiempo» para la contemplación y la comprensión.
Aquellos que no aprovechen en esta vida las ventajas de tales oportunidades, normalmente tampoco lo harán cuando ésta acabe. La conciencia debe expandirse. Debe crear. Debe volverse del revés para hacerlo. No existe nada a excepción de vosotros mismos que os pueda forzar a comprender estas cuestiones o a hacerles frente. Por lo tanto es inútil decir: «Cuando termine esta vida analizaré mis experiencias y corregiré mis acciones.» Eso sería como si un hombre joven dijera: «Cuando sea viejo y me retire, usaré todas las capacidades que estoy desarrollando ahora.» El escenario para vuestra «próxima» vida lo preparáis ahora. Los pensamientos que pensáis hoy se convertirán, de una manera u otra, en el tejido de vuestra próxima existencia. No existen palabras mágicas capaces de convertiros en sabios, de llenaros de comprensión y compasión, y de expandir vuestra conciencia.
Vuestros pensamientos y la experiencia cotidiana contienen las respuestas. Cualquier éxito en esta vida, cualquier capacidad los habéis desarrollado en las experiencias pasadas. Os corresponden por derecho. Habéis trabajado para desarrollarlos. Si miráis a vuestro alrededor a vuestros parientes, amigos, conocidos y compañeros de trabajo, también veréis qué tipo de personas sois, pues estáis atraídos hacia ellos, como ellos lo están hacia vosotros, a través de similitudes internas muy básicas.
Si examináis vuestros pensamientos durante cinco minutos algunas veces al día, varias veces al mes, tendréis una impresión correcta del tipo de vida que hasta ese momento os habéis preparado para la próxima existencia. Si no estáis contentos con lo que descubrís, será mejor que empecéis a cambiar la naturaleza de vuestros pensamientos y sentimientos... No existe una ley que diga que en cada vida deberéis encontrar a aquellos que habéis conocido antes; y, sin embargo, debido a la naturaleza de la atracción, sucede así a menudo. [...]
Cuando tu mente consciente ordinaria y en vigilia se adormece en el estado de sueño, viajas en otras dimensiones. Estás preparando tu propio camino. Cuando mueres, vas por esos caminos que has preparado ya. Existen varios periodos de adiestramiento que varían, de acuerdo con el individuo.
Debes entender la naturaleza de la realidad, antes le que puedas moverte bien dentro de ella. En la realidad física estás aprendiendo que tus pensamientos poseen realidad y que tú creas la realidad que conoces. Cuando abandonas esta dimensión, entonces te concentras en el conocimiento que has ganado. Si todavía no comprendes que puedes crear tu propia realidad, entonces regresas y de nuevo aprendes a manipular una y otra vez los resultados de tu propia realidad interna, cuando la encuentras objetivizada. Te enseñas a ti mismo la lección, hasta que por fin la has aprendido; luego empiezas a aprender cómo manejar la conciencia que es tuya, correcta e inteligentemente. Luego puedes formar imágenes para beneficio de otros y conducirlos y guiarlos. Luego agrandas constantemente el alcance de tu entendimiento.
Tú determinas el tiempo entre reencarnaciones. Si estás muy cansado, entonces te tontas un descanso. Si eres sabio, tomas tiempo para digerir tu conocimiento y planear tu siguiente vida, de la misma manera que un escritor planea su próximo libro. Si tienes demasiadas ligas con esta realidad o si eres demasiado impaciente o si no has aprendido lo suficiente, entonces puedes regresar con demasiada rapidez. Siempre queda esto como decisión del individuo. No existe la predestinación. Las respuestas se encuentran detrás de ti mismo entonces, como están dentro de ti ahora.
LAS FAMILIAS
Hay varias razones que os hacen nacer en vuestra familia actual. Puede ser que después de la muerte os encontréis con una relación emocional muy fuerte con una personalidad de una vida pasada. Por ejemplo, si estáis casados y la relación con vuestro compañero no es verdadera, podría suceder que encontrarais una esposa o un marido de otra vida esperando por vosotros.
A menudo, los miembros de un grupo -militares, eclesiásticos, grupos de cacería-, establecen relaciones de familia en otra vida para resolver viejos problemas de una manera nueva. Las familias deben ser consideradas como una Gestalt de actividad psíquica; poseen identidad subjetiva, por más que ningún miembro particular del grupo sea consciente de ello.
Las familias tienen propósitos subconscientes comunes, aun cuando sus miembros individuales estén persiguiendo esas metas sin conocimiento consciente. Estos grupos se establecen con antelación, por así decirlo, en los períodos entre existencias físicas. A veces, un grupo de cuatro o cinco individuos se plantea un reto concreto y asigna a sus distintos miembros los diferentes papeles de una obra y posteriormente desarrollan esos papeles en una existencia física.
El ser interno es siempre consciente de los mecanismos ocultos de estas Gestalts familiares. Aquellos que han estado estrechamente vinculados por lazos emocionales prefieren permanecer unidos por relaciones físicas más o menos estrechas que pueden continuar durante muchas vidas. Sin embargo, siempre se recomienda establecer nuevas relaciones para evitar formar en las reencarnaciones «familias» limitadas, de crecimiento cerrado. Muchas de ellas forman organizaciones físicas que realmente son manifestaciones de grupos internos.
He hablado anteriormente de lo que sucede cuando se tienen conceptos rígidos sobre el bien y el mal. No hay más que una manera de evitar este problema: sólo la verdadera compasión y el verdadero amor conducen al entendimiento de la naturaleza del bien, y sólo estas cualidades sirven para aniquilar los conceptos erróneos y distorsionados sobre el mal.
Simplemente, ocurre que, si creéis en el concepto del mal, éste se hace realidad en vuestro sistema y siempre lo vais a encontrar manifestado. Por consiguiente, esa creencia vuestra en él os parecerá sumamente justificada. Si seguís acarreando estos conceptos a través de las sucesivas generaciones, a través de las encarnaciones, entonces estáis ampliando su realidad.
Permitidme intentar arrojar algo de luz sobre lo que estoy intentando deciros. Ante todo, el amor siempre debe ir acompañado de libertad. Si un hombre dice que os ama, pero niega vuestra libertad, normalmente lo odiaréis. No obstante, sus palabras harán que no justifiquéis vuestra emoción. Este tipo de enredo emocional puede conducir por sí mismo a otros enredos continuos que duran varias vidas.
Si odiáis el mal, debéis tener cuidado con vuestra concepción del término. El odio es restrictivo: estrecha el campo de vuestra percepción. Es realmente un cristal oscuro que ensombrece la totalidad de vuestra experiencia. Él hace que cada vez encontréis más y más cosas que odiar, y que llevéis esos elementos odiados a vuestra propia experiencia.
Bien. Si, por ejemplo, odiáis a uno de vuestros padres, os resultará relativamente fácil odiar a cualquier padre, porque en su cara veréis y proyectaréis siempre al que os ofendió originalmente. En las vidas siguientes podéis también veros empujados hacia una familia y encontraros enredados en las mismas emociones, ya que el problema son las emociones en sí y no los elementos que parecen provocarlas.
Si odiáis la enfermedad podéis atraer una vida siguiente de enfermedades, pues es el odio el que las ha atraído hacia vosotros. [...] Si vosotros expandís vuestro sentido del amor, o de la salud y de la existencia, en esta vida y en otras estaréis atraídos hacia esas cualidades, porque es en ello en lo que os concentráis. Una generación que odie la guerra no traerá la paz. Una generación que ame la paz traerá la paz.
El morir con odio hacia una causa o una persona es una gran desventaja. Ahora tenéis todo tipo de oportunidades para recrear vuestra experiencia personal por caminos más benéficos, y para cambiar vuestro mundo. En vuestra próxima vida vais a trabajar con esas aptitudes que son vuestras ahora. Si ahora insistís en hacer crecer el odio en vuestro interior, es muy probable que continuéis haciendo lo mismo. Por otro lado, esos chispazos de verdad, intuición, amor, alegría, creatividad y realización conseguidos ahora seguirán siendo vuestros más adelante al igual que lo son ahora. [...]
A lo largo de vuestra vida interpretáis a vuestra propia manera la realidad que veis y eso tiene cierto efecto sobre vosotros y, a su vez, sobre los demás. El hombre que odia prejuzga la naturaleza de la realidad de acuerdo con su propia y limitada comprensión.
EL ODIO
Bien, en este capítulo sobre la reencarnación pongo énfasis en el tema del odio porque sus resultados pueden ser desastrosos. Un hombre que odia siempre se justifica a sí mismo, ya que nunca odia algo que reconozca como bueno. Por lo tanto, cree ser justo en su odio, pero el odio es en sí mismo una afirmación muy fuerte que lo seguirá durante sus vidas sucesivas, hasta que aprenda que el único destructor es el propio odio.
Me gustaría dejar claro que tampoco se gana nada odiando al odio, pues se cae en la misma trampa. Lo que hace falta es confiar plenamente en la naturaleza de la vitalidad, y tener fe en que todos los elementos de la experiencia se utilizan para un bien mayor, aunque no podáis percibir la manera en que el «mal» se transmuta en creatividad. Aquello que amáis también formará parte de vuestra experiencia en esta vida y en otras.
El concepto más importante que debéis recordar es que nadie os impone la experiencia de determinada vida, sino que ella se conforma fielmente de acuerdo con vuestras emociones y creencias. El gran poder de la energía del amor y la creatividad resulta evidente en el mero hecho de vuestra existencia. Ésta es una verdad olvidada muy a menudo: que [la combinación de] la conciencia y la existencia continúan y absorben aquellos elementos que os parecen tan destructivos a vosotros.
El odio es poderoso si creéis en él; sin embargo, aunque odiéis la vida, continuaréis existiendo. Cada uno de vosotros ha concertado citas que habéis olvidado, citas que, por así decirlo, habéis concertado antes de nacer en esta existencia. En muchos casos, los amigos que hacéis eran vuestros íntimos mucho antes de que los encontrarais en esta vida presente. Esto no quiere decir que todas vuestras amistades actuales hayan sido conocidos vuestros, y ciertamente no implica un disco aburrido que se repite y se repite, ya que cada encuentro es nuevo en sí mismo a su manera. Si recordáis lo que dije sobre las familias, comprenderéis que también los pueblos y las ciudades pueden estar compuestos por los habitantes pasados de esos mismos pueblos y ciudades, transportados con experiencias e historiales nuevos con los que el grupo intenta distintas experiencias. Bien, a veces también hay variaciones, como por ejemplo que los habitantes de cierta ciudad de Idaho podrían ser los mismos habitantes renacidos que vivieron, digamos, en 1632 en una pequeña aldea irlandesa.
Algunas personas que quisieron viajar del Viejo al Nuevo Mundo podrían renacer en el Nuevo. Debéis recordar también que las capacidades adquiridas en vuestras vidas pasadas están a vuestra disposición para vuestro uso actual: cosecháis vuestros propios premios. A menudo se os da información sobre esto durante el sueño, y también existe un tipo de sueño a manera de Gestalt, un sueño raíz, a través del cual se comunican entre sí aquellos que se conocieron en vidas pasadas.
En estos sueños se da información general colectiva, que luego las personas pueden usar según su deseo. Se hacen planes globales para el desarrollo, y los miembros de un grupo -digamos, de una ciudad- toman decisiones sobre su destino. Algunos individuos siempre escogen nacer formando parte de algún grupo -es decir, renacen con contemporáneos del pasado-, mientras que otros desdeñan tales esfuerzos y vuelven en posiciones mucho más solitarias.
Esta es una cuestión de sentimientos psicológicos. Ciertos individuos se encuentran más cómodos, más seguros y más capaces trabajando en compañía. Podríamos considerar la analogía de una persona que llega a la universidad con su clase del jardín de infancia. En sus reencarnaciones, esta persona siempre escogería volver con sus compañeros. Otros, en cambio, saltarían de escuela en escuela y aparecerían solos —hablando relativamente— con una libertad y un reto mayores, pero sin el reconfortante marco de seguridad que escogen los anteriores.
En todos los casos el individuo es el juez, no sólo de cada vida sucesiva, de su tiempo, su entorno y la fecha histórica, sino también de su carácter superior y los métodos para lograrlo. Por consiguiente, hay tantas maneras distintas de reencarnarse como seres internos, y cada ser interno escogerá sus propios métodos característicos.
Las civilizaciones
En cierta manera podría decirse que las civilizaciones se reencarnan al igual que se reencarnan los individuos. Cada entidad que se encarna trabaja en pro del desarrollo de aquellas capacidades que se nutren del entorno físico y se realizan plenamente en él. La entidad tiene una responsabilidad para con la civilización en la que tiene cada una de sus existencias, ya que ayuda a conformarla a través de sus pensamientos, emociones y acciones.
Aprende de sus fallos al igual que lo hace de sus éxitos. Vosotros creéis que la historia física comenzó con el hombre de las cavernas y ha continuado hasta el presente, pero también han existido otras grandes civilizaciones científicas; de algunas de ellas se habla en las leyendas y otras os son completamente desconocidas; pero todas, hablando en vuestros términos, ya se han desvanecido.
Quizás os parece que como especie sólo tenéis una oportunidad para resolver vuestros problemas, y que en caso contrario seréis destruidos por vuestra propia agresividad, por vuestra propia falta de comprensión y de espiritualidad. Igual que se os dan varias vidas para desarrollaros y completar vuestras capacidades, de la misma manera las especies han sido dotadas con algo más que la única línea de desarrollo espiritual que conocéis en la actualidad. La estructura de la reencarnación sólo es una faceta más de la totalidad del cuadro de posibilidades. En ella tenéis literalmente todo el tiempo necesario para desarrollar aquellos potenciales que necesitáis desarrollar antes de dejar el ciclo de reencarnaciones. Hay grupos de personas que, a lo largo de las reencarnaciones, se han encontrado con crisis tras crisis, han llegado a vuestro mismo punto de desarrollo físico, y entonces o bien han llegado más allá, o bien han destruido su propia civilización.
En este caso se les dio otra oportunidad, así como el conocimiento inconsciente no sólo de su fallo, sino de las razones que lo provocaron. Empezaron, pues, con una gran ventaja psicológica cuando formaron nuevos grupos primitivos. Otros, que solucionaron los problemas, dejaron vuestro planeta físico y se dirigieron a otros puntos del universo físico. Cuando alcanzaron ese nivel de desarrollo ya estaban maduros espiritual y físicamente, y fueron capaces de utilizar unas energías de las que vosotros no tenéis conocimiento práctico.
Para ellos la Tierra es ahora un hogar legendario. Formaron nuevas razas y nuevas especies que ya no podían acomodarse físicamente a vuestras condiciones atmosféricas. Aun así, también continuaron en el ciclo de reencarnaciones mientras habitaban la realidad física, aunque algunos de ellos han mutado y hace tiempo que han dejado tal ciclo.
Los que lo han dejado han evolucionado y se han convertido en las entidades mentales que siempre fueron, han abandonado la forma material. Este grupo de entidades sigue teniendo mucho interés en la Tierra, y le brindan apoyo y energía. En cierta manera, ahora se los podría considerar como dioses de la tierra. [...]
Lo primero de todo es que, como raza, vosotros os habéis considerado separados del resto de la naturaleza y de la conciencia.
Vuestra propia supervivencia como especie ha sido vuestra principal inquietud. Sólo considerabais a las otras especies a la luz del uso que pudierais darles. No habéis tenido ninguna concepción verdadera de lo sagrada que es toda conciencia, ni de vuestra relación con ella. Estabais perdiendo el control de esa enorme verdad.
En las circunstancias presentes continuáis manteniendo la idea de la supervivencia racial sin tener en cuenta sus consecuencias, la idea de cambiar el entorno para adaptarlo a vuestros propósitos; y eso os ha llevado a descuidar las verdades espirituales.
Por consiguiente, ahora estáis viendo los resultados en la realidad física. Bien, esas personalidades que están volviendo lo hacen por varias razones. Algunos de ellos se ven arrastrados de nuevo a la vida física debido a sus actitudes. Son aquellos que, en el pasado -hablando en vuestros términos-, deseaban fervientemente la existencia física sin considerar los derechos de las otras especies. Son sus propios deseos los que los conducen de vuelta. La raza debe aprender el valor del hombre individual. También está aprendiendo su dependencia de las otras especies, y empieza a comprender su posición en el marco total de la realidad física.
Bien. Ciertos individuos renacen en este tiempo, simplemente para ayudaros a comprender. Están forzando el problema y están forzando la crisis, pues aún tenéis tiempo para cambiar de actitud. Estáis trabajando en dos problemas principales, pero ambos conciernen a lo sagrado del individuo, y la relación del individuo con los demás y con toda conciencia orientada físicamente.
El problema de la guerra os va a enseñar antes o después que, cuando matáis a otro hombre, básicamente acabáis matándoos a vosotros mismos. El problema de la superpoblación os enseñará que, si no os preocupáis con cariño por el entorno en el que vivís, a la larga éste no podrá manteneros, ya que no seréis dignos de él. No vais a destruir el planeta. No vais a destruir los pájaros y las flores, o los cereales y los animales. Vosotros no seréis dignos de ellos y ellos, os destruirán a vosotros.
Habéis creado el problema para con vosotros mismos dentro de vuestro marco de referencia. No entenderéis cuál es vuestra parte dentro del marco de la naturaleza hasta que realmente os veáis a vosotros mismos en peligro de destrozarla. No podéis destruir la conciencia. Ni tan siquiera podéis anular la conciencia de una simple hoja; pero, en vuestro contexto, si no se solucionan los problemas, ellos se desvanecerán de vuestra experiencia.
Sin embargo, la crisis es un tipo de terapia. Es un método de enseñanza que habéis creado para vosotros, porque lo necesitabais. Y lo necesitáis ahora, antes de que vuestra raza se embarque en viajes a otras realidades físicas. Debéis aprender ahora las lecciones en vuestro patio trasero, antes de poder viajar a otros mundos. Así que habéis traído esto sobre vosotros con ese propósito y vais a aprender.
SETH
http://www.mind-surf.net/portal.htm November 24 No es lo que por la boca entra lo que envenena al hombre,
sino lo que por la boca sale.
Porque lo que por la boca sale,
del corazón procede.
November 19
Alemania. Inicio del siglo 20
Durante una conferencia con varios universitarios, un profesor de la Universidad de Berlín... propuso un desafío a sus alumnos con la siguiente pregunta:
“¿Dios creó todo lo que existe?"
Un alumno respondió, valientemente: Si, Él creó …
¿Dios realmente creó todo lo que existe? Preguntó nuevamente el maestro.
Si señor, respondió el joven.
El profesor respondió: “Si Dios creó todo lo que existe, ¡entonces Dios hizo el mal, ya que el mal existe! Y si establecemos que nuestras obras son un reflejo de nosotros mismos, ¡entonces Dios es malo!!"
El joven se calló frente a la respuesta del maestro, que feliz, se regocijaba de haber probado, una vez más, que la fe era un mito.
Otro estudiante levantó la mano y dijo: ¿Puedo hacerle una pregunta, profesor?
Lógico, fue la respuesta del profesor.
El joven se paró y preguntó: Profesor, ¿el frío existe?
¿Pero que pregunta es esa?… Lógico que existe, ¿o acaso nunca sentiste frío?
El muchacho respondió: En realidad, señor, el frío no existe. Según las leyes de la Física, lo que consideramos frío, en verdad es la ausencia de calor. Todo cuerpo u objeto es factible de estudio cuando posee o transmite energía; el calor es lo que hace que este cuerpo tenga o transmita energía. El cero absoluto es la ausencia total de calor; todos los cuerpos quedan inertes, incapaces de reaccionar, pero el frío no existe. Nosotros creamos esa definición para describir de que manera nos sentimos cuando no tenemos calor.
Y, ¿existe la oscuridad? Continuó el estudiante.
El profesor respondió: Existe.
El estudiante respondió: La oscuridad tampoco existe. La oscuridad, en realidad, es la ausencia de luz. La luz la podemos estudiar, ¡la oscuridad, no!
A través del prisma de Nichols, se puede descomponer la luz blanca en sus varios colores, con sus diferentes longitudes de ondas.
¡La oscuridad, no!
¿Como se puede saber qué tan oscuro está un espacio determinado? Con base en la cantidad de luz presente en ese espacio.
La oscuridad es una definición utilizada por el hombre para describir qué ocurre cuando hay ausencia de luz.
Finalmente, el joven preguntó al profesor:
Señor, ¿EL MAL EXISTE?
El profesor respondió: Como afirmé al inicio, vemos estupros, crímenes, violencia en todo el mundo. Esas cosas son del mal.
El estudiante respondió: El mal no existe, Señor, o por lo menos no existe por sí mismo. El mal es simplemente la ausencia del bien De conformidad con los anteriores casos, el mal es una definición que el hombre inventó para describir la ausencia de Dios.
Dios no creó el mal. El mal es el resultado de la ausencia de Dios en el corazón de los seres humanos.
Es igual a lo que ocurre con el frío cuando no hay calor, o con la oscuridad cuando no hay luz.
El joven fue aplaudido de pié, y el maestro, moviendo la cabeza,
permaneció en silencio
El director de la Universidad,
se dirigió al joven estudiante y le preguntó: ¿Cuál es tu nombre?
Me llamo, ALBERT EINSTEIN.

November 15
Hay una parábola famosa:
Una vez un hombre estaba viajando y entró al paraíso por error. En el concepto indio del paraíso, hay árboles que conceden los deseos. Simplemente te sientas bajo uno de estos árboles, deseas cualquier cosa e inmediatamente se cumple no hay espacio alguno entre el deseo y su cumplimiento.
El hombre estaba cansado, así que se durmió bajo un árbol dador de deseos. Cuando despertó, tenía hambre, entonces dijo: "¡Tengo tanta hambre! Ojalá pudiera tener algo de comida". E inmediatamente apareció la comida de la nada simplemente flotando en el aire, una comida deliciosa.
Tenía tanta hambre que no prestó atención de dónde había venido la comida. Cuando tienes hambre, no estás para filosofías.
Inmediatamente empezó a comer y la comida estaba tan deliciosa! Una vez que su hambre estuvo saciada, miró a su alrededor.
Ahora se sentía satisfecho. Otro pensamiento surgió en él: "Si tan sólo pudiera tomar algo!" Y por ahora no hay ninguna prohibición en el paraíso, de modo que de inmediato apareció un vino estupendo.
Mientras bebía este vino tranquilamente y soplaba una suave y fresca brisa bajo la sombra del árbol, comenzó a preguntarse: "Qué está pasando? ¿Estoy soñando o hay fantasmas que están jugándome una broma?" Y aparecieron fantasmas feroces, horribles, nauseabundos. Comenzó a temblar y pensó: "Seguro que me matan!" Y lo mataron.
Esta es una antigua parábola, de inmensa significación. Tu mente es un árbol dador de deseos: pienses lo que pienses, tarde o temprano se verá cumplido. A veces, la brecha es tan grande que te olvidas por completo que lo deseaste, de modo que no puedes reconocer la fuente. Pero si observas profundamente, hallarás que todos tus pensamientos te están creando a ti y a tu vida. Crean tu infierno, crean tu cielo. Crean tu desgracia y tu alegría, lo negativo y lo positivo...
Cada uno es aquí un mago. Cada uno está hilando y tejiendo un mundo mágico en torno de sí mismo... y luego es atrapado. La araña misma es atrapada en su propia tela.
No hay nadie que te torture excepto tú mismo. Y cuando se comprende ésto, las cosas comienzan a cambiar. Entonces puedes modificarlo, transformar tu infierno en cielo; sólo se trata de pintarlo con una visión diferente... Toda la responsabilidad es tuya.
Y entonces surge una nueva posibilidad: puedes dejar de crear el mundo. No hay necesidad de crear ni en el cielo ni en el infierno, no hay ninguna necesidad de crear nada. El creador puede descansar, jubilarse. Y la jubilación de la mente es la meditación.
(Neo Tarot de Osho: Carta 43: La Mente) November 03 Un ruido me hizo salir de mi dulce sueño. Miré el reloj: las 6:30 de la mañana.
Vaya gracia me hace que me despierten un domingo a esa hora...
Sentí que había alguien en el cuarto de baño. Intenté desde la cama agudizar la vista, pero aún era de noche y estaba todo oscuro, -no veo nada-. De pronto, mientras pensaba estas palabras, una luz blanca, luminosa y cegadora penetró entre las rendijas de la persiana de mi dormitorio iluminando el baño con tal intensidad, que de nuevo no veía nada porque el contraste de luz me había dejado sin visión por unos instantes.
Cuando por fin pude enfocar la vista hacia el baño, vi que estaba allí, una anciana pequeñita y de pelo blanco arrojaba un papel a WC.
¿Quién es esa mujer? –me pregunté- ¿qué hace en mi casa? ¡pero si lleva una bata y unas zapatillas puestas! –quise incorporarme- ¡¡no podía!! ¡no podía mover ni un solo dedo! Sólo podía ver y oír, pero no podía moverme.
Tras tirar el papel, la mujer se dirigió hacia mi dormitorio. Podía oír cómo arrastraba sus zapatillas mientras caminaba pasando junto a los pies de mi cama.
Mi corazón latía con fuerza, la adrenalina comenzó a estallar dentro de mí, no podía creer lo que me estaba pasando y mucho menos, no podía creer que ¡no pudiera moverme! ¡no podía hacer nada!
La mujer siguió su camino y se dirigió al lado izquierdo de mi cama. Sin mirarme en ningún momento, deslizó las sábanas y se acostó ¡junto a mí!
Yo, estupefacta, sentía que el corazón me iba a estallar de un momento a otro sin poder remediarlo. Un calor enorme invadió mi cuerpo (supongo que sería el propio miedo que me causaba la situación)
Cuando por fin conseguí moverme, mi primer impulso fue poner una mano de un golpe rápido en el lado que supuestamente estaba la mujer, mientras que con la otra, encendía la luz al mismo tiempo para verificar que no había nadie.
Naturalmente, ese día no pude dormir más... era tan real lo que había visto, oído y sentido... era todo tan extraño... la luz, la mujer que no se percató en ningún momento de que yo estaba allí, que actuaba como si estuviera en su propia casa.
Ni que contar tiene, las siguientes noches que pasé después de esa experiencia... viviendo sola, compartiendo casa un “ente”...
A partir de ese día, en casa siempre me sentía acompañada...
Pregunté a los vecinos más antiguos si recordaban quién vivía antes en esta casa. Nadie recordaba nada, todos coincidían en que la casa llevaba muchos años deshabitada y no recordaban quién vivió antes que yo.
Necesitaba una solución que me hiciera (de buena manera) invitar a salir de mi casa a esa señora que, aunque no causaba ninguna molestia, no me resultaba agradable compartir vivienda con ella.
Le escribí a una amiga contándole lo que me había pasado. Ella a su vez, se lo comentó a su amiga que es vidente. La vidente dijo que no me preocupara, porque el Ser que habitaba en mi casa era “bueno” ya que la luz que yo había visto era blanca y luminosa. También me dio un consejo: -tienes que hablar con ella. Con mucho Amor. Hazle entender que su tiempo aquí ya terminó, muéstrale el camino que debe tomar. Mientras hables con ella, proyecta una fuente de luz blanca que salga desde tu corazón hacia el Universo. Dile que siga ese camino. Pero recuerda, debes hacerlo todo con mucho amor...
¡¿Pero qué dices?! –pensé yo- si me muero de miedo sólo de pensar que está aquí ¿cómo quieres que hable con ella? Me aterrorizaba la idea sólo de pensarlo.
¡Tres meses! Tardé en llegar a esa solución. Nunca encontraba el momento adecuado, nunca estaba dispuesta, no estaba preparada para pasar otra vez por esa situación.
Una noche tuve un sueño. En el sueño yo entraba en mi dormitorio y encontraba abiertos todos los cajones y puertas. Enfadada me pregunté: ¡¿quién ha hecho esto?! Me encaminé hacia la ventana y la abrí. Al mirar hacia fuera vi que por la calle pasaba un funeral con todo su acompañamiento.
Inmediatamente desperté. Lo primero que me vino a la mente fue la mujer. Miré la hora, las 6:30 de la mañana y otra vez domingo. Pensé que ese era el momento apropiado para despedirla.
Miré al lado izquierdo de mi cama. Ella estaba allí, tumbada boca arriba con las manos sobre el pecho, pero en esta ocasión su cabeza estaba girada hacia su derecha; me miraba. Me dio la impresión de que estaba algo asustada. Lo noté en sus ojos. No se movía, ni hablaba, sólo me miraba y me oía. Eso me tranquilizó. Intenté no sentir miedo.
Solo Amor. Solo Amor. Solo Amor...
Seguí el consejo de la vidente. Le mostré el camino. Vi cómo se marchaba...
No la echo de menos. Reconozco que después de que todo terminara me sentí muy aliviada. Pero a veces, cuando recuerdo lo sucedido, me pregunto si todo aquello fue real, o fue mi imaginación la que me jugó una mala pasada...
Incluso he llegado a pensar, que el más allá y el “más acá”, está todo junto.
Estrella.
October 16 Un pez dijo a otro pez:
"Fuera de este, nuestro mar, existe otro mar, con criaturas nadando en él, y viven allí exactamente igual que nosotros aquí".
Y el otro respondió:
" ¡Pura fantasía! ¡Pura fantasía! ¿No sabes que todo lo que se aleja de nuestro mar, una pulgada siquiera y allí se queda, muere luego? ¿Qué prueba tienes de que existen otras vidas en otros mares?
Kahlil Gibrán

August 15
¿El alma abandona el cuerpo durante el sueño?
Por supuesto. Eso es lo que es el sueño.
Periódicamente, durante toda tu vida, el alma busca rejuvenecer, reabastecerse, para poder continuar en ese recipiente que llaman cuerpo.
¿Piensas que es fácil para tu alma habitar en tu cuerpo? ¡No lo es! ¡Puede ser simple, mas no es fácil! Es una alegría, mas no es fácil. ¡Es la cosa más difícil que ha hecho tu alma!
El alma, que conoce la ligereza y la libertad, las cuales no puedes imaginar, anhela de nuevo ese estado de ser, así como un niño que ama la escuela puede anhelar las vacaciones de verano. Así como una persona adulta que anhela compañía, mientras tiene compañía, puede anhelar también estar a solas. El alma busca un estado de ser verdadero. El alma es ligereza y libertad. Es también paz y alegría. Es también no limitación y no dolor, sabiduría y amor perfectos.
Es todas estas cosas y más. Sin embargo, experimenta pocas de estas cosas cuando está con el cuerpo. Por lo tanto, hizo un acuerdo consigo misma. Se dijo que permanecería con el cuerpo mientras éste lo necesitara, para crear y experimentarse como lo eligiera, ¡pero sólo si podía abandonar el cuerpo siempre que lo deseara!
Lo abandona diariamente, a través de la experiencia que ustedes llaman sueño.
Neale Donald Walsch (Conversaciones con Dios III)
|